Somos especialistas en la atención y cuidado de pacientes con demencia · Medellín, Colombia

Soy maestra. Pase de enseñar a caminar a acompañar caminatas más lentas, de guiar coches a llevar silla de ruedas e historias infinitas que contar. Los objetivos de aprendizaje cambiaron, cambiaron los puntos a valorar y ahora llegar a dar felicidad, escuchar un tango o una cumbia y una gran oración son lo que mueven mí día a día. Me di cuenta que estudio pedagogía no sólo para niños, hoy la aplico en adultos mayores con demencias para darles un poco de calidad de vida.

Acompaño vidas que para muchos en nuestra sociedad ya no tienen valor, pero que para otros son la razón de ser, son esos abuelos, papitos o como infinidad de maneras acostumbramos a llamar, aquellos que cuentan una y mil veces la misma historia y a los cuales todos los días me siento a escuchar.

Las actividades cambiaron y ahora en vez de enseñar desde cero ayudo a recordar eso que ya sabían, muchos con sorpresa, otros con admiración o frustración los animo a continuar, muchos dirán lo fácil que es cortar, lo fácil que es pintar, lanzar un balón pero allí entendí que la vida es tan corta y efímera que hasta esas cosas pueden llegar a ser difíciles. Que un libro compartido puede sonar más hermoso a los oídos de quienes me escuchan y que un buenos días puede alegrar más corazones que otra cosa.

Ser maestra me ha permitido tener la sensibilidad para entender que en este contexto también necesitamos alguien que nos guíe, alguien que nos recuerde como hacer las cosas, alguien que nos ayude a interactuar nuevamente con la realidad aunque sea por instantes y es en esta profesión que descubrí que podemos ser flexibles, podemos cambiar de percepción en nuestro quehacer diario y que no solo los niños necesitan una estimulación cognitiva.