¿Alguna vez te has preguntado si los ángeles existen? muchos creen que si, aunque algunos otros no creen que existan. Pues… en realidad sí existen, pero sólo los humanos más honestos y bondadosos pueden verlos, sentirlos y hablar con ellos.
Muchas veces no nos explicamos por qué pasan las cosas, sin embargo, siempre hay un motivo que la mayoría de las veces no vemos.
Me llamo Kiko y viví una historia real donde los ángeles estuvieron a mi lado, lastimosamente sólo al final pude notarlo.
Una de las mejores personas que alguna vez pude haber conocido fue mi abuelo, Mario, él nació en un pequeño pueblo donde el sol brillaba todos los días, ese lugar era lleno de casitas y cada domingo resplandecía la plaza central con una feria y mercado en ella. En el pueblo todos se conocían y todos los domingos a las cuatro de la tarde los hombres más importantes del pueblo se reunían a tomar café en Cofame, el mejor café del pueblo. Allí tomaba café Manuel Lobo, el padre de Mario y más tarde Mario.
Desde pequeño los ángeles observaron a Mario por ser un niño lleno de amor, bondad y honestidad, él tenía tantas virtudes…
Cerca a la Gran Decisión
Los ángeles debían tomar una decisión muy importante cada 100 años, que se trataba de elegir a 25 personas en la tierra, de las cuales 5 se iban a convertir en ángeles, 10 en ayudantes de los ángeles y el resto en una especie de animal o alebrije que se encargarían de guiar y acompañar a los ángeles.
Los ángeles tenían una reina llamada Hiroshi, que significa generosidad. Además había un congreso que tenía como función principal elegir a los hombres que próximamente serían ángeles. El encargado de aprobar esta decisión, era Selim, nombre que significa seguro.
Supongo que te estarás preguntando por qué resalto tanto los significados de sus nombres, y el motivo es que el nombre se otorga debido a la personalidad que tuvo este ángel mientras habitaba la tierra y era un humano, y te aclaro, todos los ángeles alguna vez fueron hombres, pero ellos no mueren en su vida como ángeles.
El tiempo había pasado, y no sólo los ángeles se acercaban a su gran decisión, sino que también Mario había crecido y se había graduado de agronomía, por lo tanto actualmente estaba trabajando fuera de su pueblo, en una de las ciudades más grandes de su país, llamada Medellín. Allí trabajaba en una empresa agronómica llamada Singam, donde conoció a la que sería su novia, que era la dibujante y se llamaba Yolanda.
Mario estaba no sólo cosechando frutos de la tierra, también tenía una vida llena de éxito porque él amaba su trabajo y gozaba la vida al máximo. No sólo su trabajo le daba alegría, sino que también estaba a punto de tomar una gran decisión, ya que quería pedirle a Yolanda que fuera su esposa…
Por otro lado, los ángeles seguían de cerca a mi abuelo y lo tenían entre las 100 personas nominadas para ser un ángel. Pero… ¿Mi abuelo sentía a los ángeles? No, él nunca podría sentir a los ángeles hasta estar en el cielo con ellos.
La Cruda Verdad del Cielo
Por otro lado, ya había pasado bastante tiempo, por lo cual Mario estaba casado con Yolanda y había terminado una maestría. Además ya tenía tres hijos, llamados Inti, el mayor, Mei, su hija mujer y Luc, su hijo menor. Esto no era todo, porque Mario, mi abuelo, ahora estaba en Estados Unidos estudiando un doctorado con sus tres hijos y su esposa.
¡Había llegado el gran día! por fin los ángeles escogerían a las personas que irían al cielo y se convertirían en ángeles. Ya estaban reunidos y habían escogido un par de personas. Cada ángel proponía y daba su opinión, algunas veces se causaban desórdenes, pero en otras todos estaban de acuerdo, entonces esa persona era elegida.
Después de un buen rato, ya habían elegido a todos los que se convertirían en alebrijes, y a los ayudantes de los ángeles. También habían elegido ya a tres ángeles, y para el cuarto uno de los ángeles dijo “escojamos a don Hernán”, que era un topógrafo de buen corazón, entonces todos estuvieron de acuerdo. Por último, Selim dijo “no he dado mi opinión, pero creo que es el momento perfecto para darla”, todos los ángeles susurraron entre sí diciendo cosas como “Selim no debería opinar, sólo aprobar” pero él no les prestó atención y continuó “quién más que Mario Lobo, una persona que brinda alegría, ama y disfruta cada minuto de la vida, le encanta ayudar a los demás, y tiene un corazón tan grande, merece esta oportunidad” de nuevo se escucharon susurros de los demás ángeles pero esta vez uno de los ángeles llamado Ciclamor dijo “ estamos de acuerdo, entre todos hemos decidido que no hay mejor persona que puede tomar ese lugar ”.
Para concluir este momento, Selim realizó un documento con cada uno de los elegidos, y finalmente, sacó un sello muy suntuoso de un cajón dorado y selló el documento para que no se pudiera cambiar nada, la decisión estaba tomada.
Subiendo de nuevo al cielo, te contaré un poco sobre el proceso que los ángeles debían realizar para llevarse los humanos al cielo. Para comenzar es importante que sepas que cuando los humanos se convierten en ángeles recuerdan su vida como humanos, pero su cuerpo o su físico cambia, ya que con ellos sólo se llevan el alma. Esto es un proceso difícil ya que los ángeles no se los pueden llevar en cuestión de minutos, sino de años. Se los llevan de una manera que los humanos conocemos como una enfermedad, el Alzheimer o demencias.
Creo que ya estarás entendiendo un poco más esta historia, por la que yo, Kiko pasé y viví, pero tranquilo, que yo te contaré toda la verdad de estas “enfermedades ”, ya que no son de verdad enfermedades, son los ángeles.
El Comienzo del Fin
Ya habían pasado varios años, y Mario tenía 5 nietas ¡todas mujeres!, entre las cuales me encuentro yo, que soy la mayor. Luego sigue mi hermana Máia y luego mis primas Mariana, Luciana y Fabiana.
Por otro lado, los ángeles ya habían comenzado a quitarle algunos recuerdos a mi abuelo Mario, para que él no tuviera miedo o se sintiera extraño. Sin embargo, como los ángeles apenas habían comenzado con su tarea, mi abuelo estaba un poco asustado, ya que él se daba cuenta de que no tenía su lucidez habitual.
Mi abuelo comenzó por olvidar lo que había comido, que había hecho o a dónde había ido ese mismo día. También olvidaba o confundía nombres de amigos y familiares, pero todavía tenía un sentido del humor sensacional, aunque algunas veces contaba algunos chistes como no eran o los repetía una y otra vez pensando que era la primera vez que los narraba. Sin embargo nos hacía reír, no siempre por los chistes, sino porque sabíamos que los contaba mal y salían tan malos, daban risa porque no tenían sentido.
Me encantaba hablar con él, y no me importaba que me contara las mismas historias tres veces en la misma conversación, ya que así yo nunca podría olvidarlas. Me daba consejos y me contaba historias de su infancia. También a mi abuelo le fascinaba vernos reír por lo que un día dijo “si algún día quieren reírse, solo avísenme y yo las haré reír a carcajadas“.
Bueno y estas son algunas experiencias que vivimos mientras los ángeles le robaban cada día un pequeño pedacito de ese hilo de memoria. Aunque por detrás de todo nos daba tristeza y miedo, porque sabíamos que se estaba yendo poco a poco.
Los ángeles se llevaban su memoria y la guardaban en una caja café, de bordes negros.
Más Olvidos
Muchos se preguntaran por qué ir al cielo y ser muy feliz, tiene un precio tan alto, y requiere pasar por tanta tristeza, pero esto es porque no es fácil convertir a un humano en ángel o llevarlo al cielo al morir. No se puede simplemente tomar todos los recuerdos y su alma cuando muere, ya que como estas son almas tan puras, lleva tiempo en pasar de una dimensión a la otra, es decir, de humano a ángel.
Bueno y por otro lado mi abuela y mi mamá habían estado buscando por toda la ciudad lugares especializados para tratar e internar a mi abuelo, ya que en este punto cada vez era bastante difícil manejarlo nosotros mismos… pues cada día los ángeles le roban más rápido los recuerdos y el alma a Mario. El perdía la conciencia y su realidad cambiaba de una forma inesperada.
Los ángeles habían comenzado a borrar de la memoria de mi abuelo a muchos familiares como tíos o primos, pero todavía nos reconocía a nosotros y se alegraba de sentirnos cerca. Sin embargo, por algunos instantes nos borraba de su memoria ya que los ángeles le estaban robando un recuerdo en el que participábamos nosotros.
Lo peor comenzó cuando mi abuela nos llamó desesperada a la casa informándonos que Mario estaba alucinando y la estaba gritando muy fuerte, su conciencia se estaba diluyendo, así que tuvimos que llamar a un par de médicos que más tarde se llevaron a Mario en una ambulancia con mi mamá acompañándolo.
Entre tantos cambios, tuvimos la gran noticia de la llegada del primer nieto hombre de Mario, y ahora completaba 5 nietas mujeres y un niño llamado Max. Mi abuelo pudo alegrarse con la noticia en sus últimos destellos de lucidez.
La Última Navidad
Recuerda siempre que por más sol que halla, algún día llegará la tormenta, que por más bello que sea el día, alguna vez caerá la noche y que por más bella que sea la alegría debe existir la tristeza. Y así es la vida, llena de cosas inexplicables, llena de incógnitas, de cosas que no conocemos y de cuestiones que siempre nos explicará el tiempo.
Ese horrible día había comenzado lleno de alegría, ya que era navidad y habíamos ido a una novena con Mario, donde él estaba muy feliz, cantaba, bailaba y se reía. Él ya estaba muy mal, por lo que nunca sabíamos cómo reaccionaría o actuaría frente a cada situación, juro que fue la última vez que lo vi sonreír, cantar, bailar y ser feliz.
Después de ese día Mario se alteró demasiado, gracias a que los ángeles una vez más estaban robando sus recuerdos, y tuvimos que transportarlo de nuevo al hospital. No alcanzan a imaginar lo que paso después… se desencadenó algo que los ángeles llaman ‘’la recta final’’, donde ya le roban a las personas el habla y más tarde el caminar, el comer y por último el respirar.
Mario ya estaba muy mal, pero a pesar de todo, a sus familiares más cercanos siempre nos regalaba una sonrisa.
Un Comienzo en el Cielo
Como ya podrán imaginar Mario se había ido, bueno su cuerpo aún estaba aquí, pero ya ni siquiera abría los ojos, estaba muy enfermo y conectado a oxígeno.
Los ángeles nos enviaron una señal para avisarnos que debíamos despedirnos de mi abuelo para siempre, y esta fue una llamada de uno de los doctores quien nos dijo que debíamos decidir si íbamos a desconectar a Mario del oxígeno, pues su cuerpo ya no respondía a ningún tratamiento y no podía respirar por sí mismo.
Fuimos al hospital, sabiendo que sería la última vez que vería a mi abuelo, no podía entender por qué le había sucedido algo así, y qué sería de mí no volverlo a ver jamás. Entre llanto le susurré al oído que lo quería mucho y le agradecí por enseñarme lo que era un abuelo, ya que él había sido mi único abuelo.
Los ángeles se lo llevaron tres días después de esta despedida y nos enviaron la cajita café donde habían guardado sus recuerdos, pero ahora con su cuerpo hecho cenizas…
Los días después de este acontecimiento siempre me preguntaba por qué a mi abuelo Mario una persona tan buena, le había sucedido algo así. Con el tiempo me he dado cuenta que gracias a su gran corazón había ganado un puesto en el cielo. Ahora es un ángel que nos protege a cada uno de nosotros.
Sólo me queda para decirte que goces de la vida, tal como mi abuelo Mario lo hizo, él fue una persona que compartía su sabiduría y tenía una bondad infinita.
Nunca olvides verle el lado positivo a las cosas, y no olvides que la vida no son sólo bellas rosas, porque las tormentas son las que nos enseñan a apreciar el verano.