La noticia sobre la muerte del Doctor Francisco Lopera, ilustre persona en el campo de la medicina, la ciencia, y la investigación, no la podemos dejar pasar en este momento expresando la tristeza por la partida del maravilloso ser humano lleno de saberes, conocimientos y experiencias durante su tránsito por la vida.
Están vivos los recuerdos en la memoria de sus colegas, amigos, pacientes y familia; pero queda una incertidumbre si tenemos la capacidad para continuar la construcción del sueño del Doctor Lopera en la búsqueda constante en dar respuesta a miles de personas que padecen de esa devastadora enfermedad como es el Alzheimer.
Ese saber proveniente del norte de nuestra Antioquia Grande, ahonda el dolor por su partida, Santa Rosa de Osos su cuna, extrañará a uno de sus hijos pródigos que durante 40 años se internó en la búsqueda de aquellos factores cerebrales causantes de la fractura memorística de nuestros ancestros; ¿quién asumirá la responsabilidad de seguir investigando sobre la genética cerebral de nosotros los oriundos del norte antioqueño?, podemos sentir miedo en no encontrarlo o esperanza en que sus postulados sigan siendo la base de los estudios.
Mi abuelo Cesar nacido en Entrerrios, con raíces en Carolina del Principe y Santa Rosa de Osos, con un fenotipo de aquellos jóvenes europeos de revista, alto, fornido, con ojos azules color cristal decía: “le pido a mi Dios que no me quite mi memoria” a él gracias que no se la quitó; fueron 90 años de historias magníficas, donde hacían volar la imaginación, cuando en su época de juventud se fue a aventurar al Valle porque su amor se casaría con otro.
¡Siempre habrá algo más que hacer!, al equipo de Neurociencias de nuestra alma Mater Universidad de Antioquia, un mensaje de condolencia y aliento, porque no se pueden dejar caer, tienen que seguir el legado de su mentor porque son la esperanza para el mundo entero. Mientras ustedes estén investigando para encontrar esa tan anhelada cura; nosotros en Reloj de Arena, el único centro en Medellín que atiende pacientes con enfermedades neurodegenerativas y que nos hemos especializado los últimos 10 años, seguiremos estudiando para cuidar con humanidad, con responsabilidad, con dedicación y empatía a los adultos en estado de enfermedad, pero mucho más a sus cuidadores. ¡Esto es un acto de amor, un acto de solidaridad!
Finalmente, todos tenemos que unirnos para lograr que los pacientes con enfermedades neurodegenerativas no sean estigmatizados, ellos “no están locos” “no usemos palabras despectivas”, no agredamos porque «no nos entienden”, el llamado es a aquellos que ven un asilo o un hogar como la oportunidad de negocio, esto tiene que ir más allá. Todos estos sitios en Medellín, en Antioquia y en el país necesariamente deben ser idóneos, se deben capacitar y operar dentro del marco de la norma y la legalidad.
Los buenos, tratamos de cumplir cada requerimiento, los no tan buenos, pasan desapercibidos y no son visitados por las autoridades reguladoras, en este último son los pacientes los que están siendo vulnerados.
La protección de los pacientes con Alzheimer y otras demencias es una tarea de todos en honor al Doctor Francisco Lopera Restrepo. Paz en su tumba